La inteligencia artificial permite crear imágenes muy realistas en pocos segundos. Por eso, una imagen llamativa, polémica o sorprendente no debe darse por verdadera solo porque “parece real”.

Algunas pistas pueden ayudar a detectar una imagen generada por IA: manos o dedos extraños, reflejos poco naturales, texto deformado, fondos incoherentes, sombras raras o detalles que no encajan. Sin embargo, estas señales son cada vez menos evidentes. Muchas imágenes falsas ya no se detectan fácilmente a simple vista.

Antes de compartir una imagen, conviene hacerse algunas preguntas:

  • ¿Quién la publica?
  • ¿Tiene fecha, lugar y contexto?
  • ¿Aparece en medios o canales oficiales?
  • ¿Busca provocar una reacción rápida?
  • ¿Podría haber sido generada o manipulada?

Para comprobar lo difícil que puede ser distinguir una imagen real de una creada con IA, puedes probar el juego “Distingue las imágenes reales de las generadas con IA”, de Paréntesis Media:

https://www.parentesis.media/recursos/juego-distingue-las-imagenes-reales-de-las-generadas-con-ia/